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RECORDAMOS EL INICIO A LA VIDA POLÍTICA DE NUESTRA QUERIDA IZQUIERDA CRISTIANA. 50 AÑOS



Valparaíso, 23 de julio de 2021.

Un 24 de julio de 1971, se realizó una reunión ampliada del Consejo Nacional de la Democracia Cristiana, en Las Vertientes, cajón del Maipo, en ella Bosco Parra quien era uno de los principales líderes del sector progresista del PDC y era uno de los ideólogos del partido, formuló el siguiente voto político:

La Democracia Cristiana, después de haber analizado la situación política actual, llega a la conclusión de que adquiere un nuevo y urgente vigor la tesis de la completa unidad social y política del pueblo. Para llevarla a cabo, el partido:

1. Asegura el país que no tendrá más alianzas directas o indirectas, tácitas o explícitas, con el Partido Nacional y con las otras fuerzas de derecha.

2. Prohíbe a sus militantes, a partir de ahora, tomar iniciativas que puedan dar origen a acciones comunes con la derecha.

3. Tiene confianza en que las masas populares, frente a la claridad de nuestra decisión, condenarán cualquier actitud sectaria que haga difícil alcanzar los objetivos unitarios[1].

En aquella ocasión no se tomó decisión alguna. El debate continuó en Santiago el día 27 de julio de 1971. Ese día la votación se produjo en torno a los votos políticos presentados por Renán Fuentealba y el ya formulado por Bosco Parra.

El presentado por Fuentealba fustigaba “el espíritu absorbente, totalitario y excluyente” de la izquierda. Sostenía, que las coincidencias “eventuales” con la derecha no tenían más proyección política que los hechos que las produjeran.

El voto de Fuentealba obtuvo 10 votos. La propuesta de Bosco Parra sólo logro cuatro: Luis Maira, Jorge Donoso, Juan Enrique Miquel y Santiago Pereira Becerra[2]

Ya era 28 de Julio, un grupo de militantes del sector de izquierda de la DC esperaba la decisión. Uno de ellos era nuestro cro Raúl Reyes Suzarte, quien siempre con la pasión y la emoción que lo caracterizábamos contaba lo ocurrido en esa madrugada:

“Algunos ya pensábamos en ir a tomar un té, cuando vimos salir a Bosco y a un reducido grupo del edificio de la DC. Venía con un gesto de seriedad característico en su rostro, dando pequeños pasos, pero muy rápido, mascullando algo entre dientes. Lo recibimos, preguntándole: ‘¿Cómo anduvo la cosa, Bosco?’. Él, dirigiéndose a mí, contestó: ‘Nos vamos, Vasco. Renuncié’. No podemos negar que nos electrizó su respuesta. Sabíamos que tarde o temprano íbamos a tomar esa determinación y nos estábamos preparando para ello”.

Al momento de comunicar su decisión, Bosco Parra señaló:

“He llegado al convencimiento que las posiciones cristianas de izquierda no tienen perspectivas reales dentro del partido. Los extensos debates que acabamos de hacer confirman esta convicción. Propusimos que se pusiera inmediato término a toda clase de contactos y de alianzas con la derecha (…) Queríamos de esta manera aclarar la posición de la DC frente a las masas populares que, con razón, dudan de la sinceridad de las afirmaciones socialistas o comunitarias, mientras se marcha con los enemigos de todo socialismo y cualquiera transformación (…) No fue aceptada nuestra proposición. Ello significa, para mí, que la Democracia Cristiana rehúsa enfrentar un proceso de derechización creciente de su base de apoyo”[3].

Le siguieron los diputados Fernando Buzeta, Jaime Concha, Alberto Jaramillo, Luis Maira, Pedro Urra, Pedro Videla, Osvaldo Giannini y Pedro Felipe Ramírez. Se sumó la casi totalidad de la directiva de la Juventud Demócrata Cristiana, encabezada por su timonel Luis Badilla, y cuatro ex presidentes de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH). Asimismo, se agregaba una nómina de consejeros nacionales, jefes de departamentos de acción, presidentes provinciales, alcaldes y regidores.

El 6 de agosto se sumaron importantes cuadros históricos del MAPU, entre ellos sus tres parlamentarios –los senadores Rafael Agustín Gumucio y Alberto Jerez y el diputado Julio Silva Solar– y el destacado Jacques Chonchol, uno de los promotores clave de la reforma agraria. La razón básica de su decisión era que el MAPU, bajo la conducción de Rodrigo Ambrosio, su secretario general, se proclamó una “vanguardia marxista–leninista” en su Primer Congreso en 1970. En ese contexto, en su carta de renuncia, explicaban lo siguiente:

“Entendemos (…) el cristianismo como una fuerza inspiradora. No le pedimos respuesta para los problemas técnicos ni buscamos en él un modelo de sociedad, de economía o de Estado. Sabemos que no puede dar nada de eso. Pero sí, es para nosotros, reiteramos, una fuerza inspiradora, una fuerza histórica y cultural de sentido liberador para el pueblo, en su expresión más profunda, y pese a las deformaciones de que ha sido objeto por las clases dominantes”.

Señalaba que “no creemos en la conveniencia de un partido formado exclusivamente por cristianos. Esta una etapa sobrepasada para nosotros como para muchos cristianos en el mundo actual”, por lo que consideraban que era “positivo para unir a los trabajadores y fortalecer el proceso revolucionario chileno, contribuir a organizar a aquellos que, teniendo esta común inspiración, están dispuestos a participar en un movimiento amplio” por las transformaciones sociales en Chile. “Pensamos que es una urgente necesidad del pueblo y la revolución chilena, que necesita de esta fuerza, unida, por cierto, al resto de las fuerzas populares, no como alternativa ni factor de división”[4].

A inicios de agosto se puso en circulación un “instructivo sobre organización”, en el que se llamaba a formar “Comunidades para el Socialismo” (CPS). Entre sus tareas permanentes señalaba la transformación de sus militantes en dirigentes de la base popular, en el marco de una nueva moral socialista y revolucionaria, así como la promoción de su formación política y cultural. En ese instructivo se llamaba además a una Asamblea de Organización.

El 4 de agosto se fijó como sede provisoria de la naciente colectividad el local del Sindicato de la Tesorería General de la República, en calle Riquelme Nº 57, en Santiago Centro. El día 14, en el Sindicato de Trabajadores de Teléfonos, en calle Corte Suprema Nº 181, se efectuó la Asamblea de Organización, en la que se nominó una dirección provisoria, encabezada por Bosco Parra, y se acordó organizar una Asamblea Constituyente, que se materializaría en octubre de 1971.


Fue el inicio de nuestra organización, que hoy 50 años después sigue viva y pletórica de sueños y esperanzas.


DIRECCIÓN NACIONAL DE LA IZQUIERDA CRISTIANA

FERNANDO ASTUDILLO BECERRA (Presidente), HÉCTOR SOTO, HUMBERTO GONZÁLEZ, JULIO MÉNDEZ, BRAYAN GALAZ

[1] Badilla, Luis. “La Via Cilena e i Cristiani Rivoluzionari”, Coines, Roma, 1974 [2] Revista “Política y Espíritu” N° 323, julio de 1971. [3] Revista “Política y Espíritu” N° 324, agosto de 1971. [4] Revista “Política y Espíritu” N° 324, agosto de 1971.

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