Nuestra Trayectoria: 1990 - 2021

En 1990 se produjo en hecho perjudicial para la IC. En el "Congreso de la Unidad Salvador Allende" del Partido Socialista (PS), en noviembre de ese año, dirigentes y militantes de la Izquierda Cristiana se incorporaron oficialmente a dicho partido, entre ellos, su presidente Luis Maira y los dos diputados de la IC electos en 1989 (Jaime Naranjo y Sergio Aguiló), con lo que la IC  quedó sin representación en el parlamento6​ y gravemente dañada.

No obstante, la IC continuó existiendo, y mantuvo su apoyo político al presidente Patricio Aylwin y, por un tiempo, su participación en la Concertación de Partidos por la Democracia. Al término del mandato de Aylwin abandonó, sin embargo, este conglomerado, y creó, junto a otras organizaciones, un movimiento nuevo con el objeto de actuar en torno a temas ausentes hasta ese momento, relacionados especialmente con la ecología y la economía solidaria y a escala humana.

En marzo de 1993, la IC realizó una Asamblea Nacional en la que un grupo de militantes de la región de Valparaíso abandonó el partido al ser derrotada su postura de apoyo al candidato presidencial de la Concertación Eduardo Frei Ruiz-Tagle. La gran mayoría decidió, en cambio, apoyar al candidato del nuevo movimiento, Manfred Max Neef, quien alcanzó el 5,55 % de los votos en la elección presidencial de 1993, una muy buena cifra, considerando que se trataba de un actor recién llegado al escenario político chileno.

En la elección presidencial de 1999 la Izquierda Cristiana no respaldó candidato presidencial alguno, pero en la segunda vuelta manifestó su apoyo a Ricardo Lagos Escobar.

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El año 2003 participó en la fundación del pacto Juntos Podemos, que agrupó a la mayoría de los partidos chilenos de izquierda. Desde el interior de esta alianza, en 2005 la Izquierda Cristiana presentó como precandidato presidencial a uno de sus militantes, el abogado y académico Manuel Jacques, pero luego cedió esta precandidatura en favor del precandidato del Partido Humanista Tomás Hirsch, a quien respaldó en las elecciones presidenciales de 2005. En estas elecciones resultó elegida la candidata de la Concertación, Michelle Bachelet. Hirsch obtuvo un 5,40 % de los votos.

La Izquierda Cristiana y el Partido Comunista, deciden entonces proponer cinco puntos programáticos a Michelle Bachelet, para apoyarla en la segunda vuelta. Recibieron como respuesta que dichos puntos estaban incorporados en el Programa de la Concertación.

En junio del 2006 la IC inició su Segundo Congreso Nacional, que culminó el 8 y 9 de diciembre de 2006. Dicho Congreso ratificó los fundamentos ideológicos fundacionales y los complementó con la inclusión de nuevas corrientes liberacionistas, como el ecologismo. Además resolvió la inscripción legal del partido y convocó a refundar Chile en vísperas de su bicentenario, para dotar al país de una nueva Constitución, de un nuevo modelo económico y de desarrollo y una nueva forma de participación social y política. El Congreso también ratificó la participación activa en Juntos Podemos, y en el espacio de debates Parlamento Social y Político.

El 4 de octubre de 2007 se inició un proceso de reinscripción como partido político ante el Servicio Electoral (Servel) chileno, ocasión en que se presentó la escritura pública que indica la intención de organizarse como partido político, acompañada de una nómina de más de 180 firmas, en circunstancias que la ley exige 150.

En 2008 el Servel aprobó la constitución legal de la Izquierda Cristiana en las regiones de Arica y Parinacota, de Tarapacá y de Antofagasta, permitiéndole participar como partido legal en las elecciones municipales del 26 de octubre de 2008, dentro del pacto Juntos Podemos Más, con una nómina de casi un centenar de candidatos a alcaldes y concejales.

En la elección presidencial de 2009, la Izquierda Cristiana respaldó al candidato de Juntos Podemos Jorge Arrate, quien llegó en cuarto lugar en la primera vuelta, con un 6,21% de los sufragios, la más alta votación obtenida por un candidato presidencial de izquierda desde 1970.

En enero de 2010 la IC perdió su carácter de partido legal, ya que no alcanzó el 5 % de la votación en tres regiones contiguas o en ocho no contiguas, ni eligió cinco diputados.

Durante el año 2010, la Izquierda Cristiana llevó a cabo el Tercer Congreso, Raúl Reyes Suzarte, en el que la IC ratificó su vocación de lucha para superar el sistema capitalista y hacer de Chile un país esencialmente democrático, respetuoso de los derechos humanos y que valore su diversidad política, étnica, cultural, religiosa y de género; un Chile cuyo norte sea  el desarrollo humano integral de sus habitantes, en armonía con la naturaleza, sostenido en los valores de la solidaridad y el espíritu comunitario; un país que promueva un nuevo orden internacional, edificado sobre relaciones de equidad entre las naciones, con pleno respeto a su soberanía, promotor de la paz y la justicia, de los programas de  mundiales de alimentación, salud y protección del planeta, así como de los procesos de integración de los países latinoamericanos.

Para las elecciones municipales de 2012 la IC participó en el pacto de concejales Por un Chile justo, que reunió a los partidos Radical SocialdemócrataPartido por la Democracia y Comunista.

La Izquierda Cristiana apoyó, en la elección presidencial de 2013, la candidatura presidencial de Michelle Bachelet, de la coalición de centroizquierda Nueva Mayoría, y que resultó elegida en la segunda vuelta con un 62,16 por ciento, sobre los 37,83 por ciento que obtuvo la candidata de derecha Evelyn Mathei (Alianza por Chile).

A comienzos de 2014 (29 y 30 de marzo) el partido realizó un importante Encuentro Nacional en la ciudad de Talca, especialmente destinado a debatir en torno a los fundamentos ideológicos y las orientaciones políticas del período, así como a definir una estructura organizacional de coordinación del trabajo partidario.  A partir de ese momento, se inició un proceso de elaboración ideológica que culminó en octubre de 2016 con la publicación de un documento sobre fundamentos ideológicos que refirma y a la vez actualiza el texto aprobado en la Asamblea Constituyente de 1971.

En 2017 la IC respaldó al precandidato presidencial Alberto Mayol, que compitió en las primarias del Frente Amplio.10​ Luego de que Mayol fue derrotado en ellas por Beatriz Sánchez, formó, junto al Socialismo Allendista y a Ukamau, el «Movimiento Democrático Popular», que se integró a la mesa del Frente Amplio y, posteriormente, se retiró de dicha colectividad.

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A comienzos de 2020, en el mes de enero, se realizó una Asamblea Nacional que designó una Dirección Nacional, presidida por Fernando Astudillo Becerra. Esta Dirección aprobó las “directrices” que han guiado el accionar de la Izquierda Cristiana últimamente:

-participar en todas las movilizaciones sociales y políticas que expresen los descontentos y esperanzas del pueblo por una nueva constitución y por la efectiva garantía de cumplimiento de los derechos económicos sociales y culturales del pueblo chileno.

-trabajar por el apruebo en el plebiscito de del 25 de octubre y por la convención constitucional, estableciendo alianzas con los partidos que integran el pacto “Chile digno si no pa’que” (pacto del que ya es parte a través de la Coordinadora Nacional Juvenil) y “Apruebo Chile Digno”.

-iniciar una reflexión y discusión sobre lo que será una nueva Constitución para Chile.

-promover, en todos los espacios donde la IC realiza trabajo político, la idea de la unidad social y política del pueblo, sobre la base de ocho principios:

1. Organización,

2. concientización,

3. búsqueda de la justicia social para lograr la paz social,

4. garantía del cumplimiento del Estado de los derechos económicos, sociales y culturales,

5. respeto de la ecología y el medio ambiente,

6. igualdad de género,

7. reconocimiento de los pueblos originarios, 8. economía de la solidaridad.

Durante el período de pandemia y por los medios adecuados a esta situación, la IC ha desarrollado un intenso trabajo comunicación, de organización interna, de capacitación y de discusión en torno a diversos temas ideológicos, políticos y sociales.

Entre las múltiples actividades realizadas, destaca la publicación del primer número de la revista Liberación, reeditando así el periódico que hace algunas décadas fue un medio oficial de comunicación de la Izquierda Cristiana.